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Ostería Gianfranco

Aprovechando la tarde del feriado del 8 de octubre, y ya que no tenía nada que hacer… en realidad tengo demasiados pendientes en la cabeza pero para ser honesto no tenía la más mínima gana de ponerme a resolver los no resueltos este día de celebración nacional … decidí realizarle una visita a la Osteria Gianfranco.

El señor cascarrabias

Para seguir con la onda honesta, yo no “decidí” ir a visitar la Ostería Gianfranco, desde ayer en la noche que me moría de ganas de caer en este local debido al señor cascarrabias. ¿Quién es el señor cascarrabias?, se estarán preguntando.

Ayer pasé toda la tarde en el Simone, el restaurante de una amiga, no tan lejana pariente y recién conocida, con ella y su hija. Comenzamos reparando sin intención un iPod, lanzando al piso un, hasta ese momento agonizante, disco duro externo el cual como ya deben de suponer pasó a mejor vida a consecuencia del salto al vacío realizado, y terminamos creando la página de Facebook del Simone, además de iniciar a Tini en el subterraneo arte de los web logs o blogs como son más conocidos (Bitácoras para los puristas del español, disculpen… castellano).

El asunto es que mientras estábamos inmersos en medio de tanta tecnología: 4 laptops Mac incluida, un iPhone, un iPod, el occiso disco duro, tazas de café espresso, plato de fettuccini a la marinada y diversos tipos de torta de chocolate, se unió a la atmósfera este personaje canoso de porte autoritario y como aprenderé en los siguientes segundos testarudo como el sólo, me hizo recordar a mi abuelo Rodi.

Hania se levantó, lo saludó y me presento. “Gianfranco, te presento a Patrizio”, después del formalismo habitual comenzaron rápidas historias de quien es este ya no tan extraño personaje, es el dueño del 4d (ya se de donde viene el nombre de 4d :-)) y también dueño de la Ostería Gianfranco. Unas palabras llevaron a otras y terminamos hablando del café, mencioné el café del local existente en el Parque de la Amistad sabiendo que es manejado por su hijo, lo cual llevó a una afirmación de parte de este personaje en la cual me decía que si me gustó el café que servían en el Parque de la Amistad, mucho más me gustaría el café que sirven en el Gianfranco. Ni corto ni perezoso le pregunté si servía ristretto, un directo sí avivó mis esperanzas de conseguir un ristretto como se debe en Lima.

La confrontación

Cuando todo parecía estar desenvolviéndose como cualquier otra conversación informal comenzaron las críticas, y no de mi parte! Este pintoresco señor comenzó a decirme que me tenía que afeitar, que los hombres se deben de afeitar y que el se afeita desde siempre. ¿De dónde salió este tema con mi barba? no lo se; aun recuperándome del asombro y tratando de seguirle el juego, respondí que yo siempre llevé barba porque debido a la sensibilidad de mi piel no puedo afeitarme todos los días sin que mi cara empiece a caerse a pedazos. Como dicen los Borg: “Toda resistencia es fútil”  (si nunca han visto Viaje a las Estrellas / Star Trek revisen este enlace de wikipedia: Borg (Star Trek) ), ¿para que traté de llevarle la contra?, insistió en que no tengo excusa para no afeitarme, si no puedo afeitarme todos los días ¿porqué la base del cuello la tengo afeitada?, que lo de mi piel son puras patrañas y hasta me advirtió que si no me afeitaba no me iban a servir ningún café en su local. WHAT!

Antes que hagan bílis ajena déjenme decirle que más allá de las palabras y del enfrentamiento de caracteres, la conversación siempre fue política y amigable, y finalizó con la promesa de parte mía de visitar su local, y una suya de prepararme mi ristretto, espero que no insista con lo de afeitarme. Ah!, pero si es capaz de ofrecerme un buen ristretto me voy a enamorar del Gianfranco y hasta la barba me afeitaré!

Gracias a la aparición de este señor cascarrabias es que ahora estoy en la Osteria Gianfranco, escribiendo un nuevo artículo para mi blog y disfrutando de un muy buen café espresso.

Las cosas a la inversa

Normalmente uno toma el espresso al paso a media mañana para darse ese impulso para llegar al almuerzo o, al final del almuerzo para neutralizar la modorra causada por el opíparo banquete. Pero en mi caso las cosas no resultaron de esa manera, gracias a mi crónica flojera de feriado no llegué al Gianfranco hasta bien entrada la tarde.

Comencé pidiéndome un espresso y un tiramisú, no pensaba quedarme mucho tiempo, y pregunté por Gianfranco. La respuesta de la mesera destruyó todas mis expectativas, “…el señor Gianfranco no está, el normalmente está sólo en las mañanas…”. Desilusionado le dije adiós  a mi ristretto … por ahora. Pero ya que estaba sentado e instalado, decidí quedarme y disfrutar del tiramisú y el espresso que había pedido.

El espresso y su acompañamiento

La taza de café espresso que recibí era técnicamente envidiable, con cuerpo, aroma, un poco ligero de amargo y algo subido de tonos ácidos, este último detalle no muy de mi agrado pero esto es una cuestión enteramente de gusto personal y del tostado del café. Obviamente no me limité a una sola taza, fueron tres las que pasaron por mi mesa.

El servicio y la atención de la mesera fue inigualable, cuando me trajeron la primera taza tuve que levantarme para mover mi auto que estaba estacionado en doble fila, al regresar la mesera insistió en cambiarme la taza de espresso por una nueva porque ya había pasado demasiado tiempo como para disfrutar del café como debe de ser. Tenía mucha razón y es la primera vez fuera de Italia que soy objeto de tan amable y técnicamente acertada atención.

Y por último el tiramisú merece ser mencionado, sólo dejen que se descongele un poco antes de empezar a comerlo. Muy bueno.

La casi perfecta puttanesca

Con tres tazas de espresso encima y la cafeína en exceso dentro de mi torrente sanguíneo, aun con ganas de quedarme en el local y con dos horas de batería en la laptop me aventuré a pedir un plato de spaguetti a la puttanesca, terminando todo a la inversa, primero el café, luego el postre y por último el plato de fondo.

Los spaghetti a la puttanesca, cocinados a la perfección, de un sabor delicado con todos los aires de la cocina mediterránea, trozos de tomates frescos, las alcaparras, aceitunas, colores independientes con los sabores que se fusionan al contacto con el paladar, exquisita. Pero, siempre hay un pero, la salsa a la puttanesca, a mi gusto, debe de tener dos sabores característicos claramente identificables sin llegar a dominar sobre los demás ingredientes: los ajos y las anchoas, y aunque si eran percibibles, estos aparecían tímidamente detrás de los demás ingredientes del plato. El plato carecía del carácter necesario en unos spaghetti a la puttanesca pero al final sólo existe un lugar donde he comido mejores spaghetti a la puttanesca: la casa de mis padres. Y esto ya es un enorme halago.

Un pequeño intermedio

Sin ya energía en mi batería y sin un tomacorriente cercano, decidí que mi tarde noche en la Ostería Gianfranco había terminado, no sin antes hacerme la promesa de regresar en la mañana del día siguiente para intentar obtener mi ristretto.

Víctima de un caso severo de amnesia

Acogedora pero algo bulliciosa Ostería Gianfranco

Para no hacerla larga no entraré en los detalles de mis segunda visita respecto a lo que pedí, sólo les diré que en terminos generales obtuve la misma experiencia que el día anterior, con dos únicas excepciones: la primera fue la mesera, esta mesera parecía tener el freno de mano puesto y tenía que pedirle las cosas dos y hasta tres veces para obtenerlas, tal vez tenía problemas con la memoria inmediata.

Pero parece que no era la única con problemas de memoria en el local. Después de esperar varios minutos que Gianfranco se liberara, aproveche para saludarlo cuando pasó junto a mi mesa, la cara de desconcierto que tenía decía todo. El siguiente es un diálogo muy cercano al ocurrido entre Gianfranco y yo, que se desenvolvió en su buen italiano y no tan bueno mío, obviamente traduje todo para que lo entiendan.

La escena

(Patrizio le extiende la mano a Gianfranco, Gianfranco saluda con una expresión de ¿Quién m… eres tú?)

Patrizio: “Hola Gianfranco, soy Patrizio, amigo de Hania”

Gianfranco: “Ah! Si” (Aun con el ceño fruncido)

Patrizio: “Vine por el ristretto que me prometiste, sólo espero no tener que afeitarme para obtenerlo.” (Ahora Gianfranco ve a Patrizio como si estuviera loco y Patrizio ya reacciona al haberse dado cuenta que el señor delante suyo no tiene la más mínima idea de que estaban hablando, y mucho menos le quedan recuerdos del encuentro en el Simone 2 días atrás)

Gianfranco: “¿Porqué quieres un ristretto?

Patrizio: “Porque quiero tomar un buen ristretto en Lima” (Con cara de estar pensando: este debe de ser el gemelo malo!)

Gianfranco: “Ah! Yo te voy a hacer llegar una taza de café, pero prométeme que mantendrás la boca cerrada”

Patrizio: “No te preocupes” (contesta ya para seguirle la corriente … con un gran ? sobre la cabeza)

Gianfranco: “Es broma, es broma!” (Con una gran sonrisa en la cara)

Después de este pequeño diálogo, Gianfranco se dió media vuelta y desapareció, junto con mi prometido ristretto. ¿Qué paso? Ya se!, estoy participando en un capítulo de la ya muy antigua serie La Dimensión Desconocida, y en blanco y negro!

Hora de tomar con calma las cosas, pregunté por un tomacorriente cercano y me mude de mesa. Pedí un plato de spaghetti y gracias a mi modem de internet móvil de Claro no solo disfruté de buena comida sino también de buena Internet.

Me quedé sin mi ristretto, conocí el lado más extraño de un personaje de por si ya peculiar, probé un muy buen café y disfruté de unos deliciosos espaghettis.

Conclusiones

La Ostería Gianfranco es un lugar donde uno puede acercarse a tomar un buen café, disfrutar de unos platos con estilo italiano y recibir también un buen servicio.

Para trabajar no es muy adecuado por carecer de Internet, pero si corrigen este pequeño detalle yo lo utilizaría mucho más seguido como reemplazo de mi oficina. Tiene la ventaja sobre el Starbucks que al llegar la hora del almuerzo uno puede dejar los cafés, hacer una pausa y pedir una pizza, unos spaghettis y una buena copa de vino, para luego continuar en trabajando con un espresso de compañía. Eso si, lleven auriculares si trabajan solos porque en ciertos momentos del día, la música y el bullicio de la gente  hacen dificil concentrarse.

Visiten la Ostería Gianfranco y regresen para dejar sus comentarios.


Datos del Local

Dirección: Av. Angamos Oeste 596
Teléfono: +51 1 446 9518

Sin Respuestas a “Una Amnésica Locura Culinaria”

  1. Vero dice:

    Yeeeeeeeeee, no olvidaste los datos del local. Felicitaciones por el articulo… es mas con el detalle del trato de la mesera del primer dia, hasta le mandaria una invitacion al Sr. Servicio al Cliente de Organika para que aprenda algo, jejejejejejejeje
    Esta de mas decir que este si provoca ir, tercer local pendiente de una visita mia, pero ya vienen mis vacaciones asi que aprovechare…

  2. arturo dice:

    Yo conozco ese local, y se almuerza muy bien. Efectivamente no hay conexión a internet. Vero, no es comparable a Organica, nipensar en le Servicio al Cliente de Organika, que es de lo pero.
    Saludos

  3. arturo dice:

    Yo conozco ese local, y se almuerza muy bien. Efectivamente no hay conexión a internet. Vero, no es comparable a Organica.
    Organica debe aprender mucho para que algun dia pueda tener exito
    saludos

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